Ya no cuentas los días
pero los meses.
Ya no la sueñas…
te preguntas la cantidad de recuerdos,
si descansa en su cintura aún tu mano.
No eras entonces mucho mayor.
Eras más erótica
que hoy y diario tu voz cada mañana.
Haberte besado no fue un error.
Haberte amanecido no desentona,
ni descansar desde entonces en tu cintura mi mano,
entre tus piernas las mías…
ni a tu espalda suspiros.
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