divague.com
Introduzca los términos de búsqueda.
Envíe el formulario de búsqueda
Web
www.divague.com
R
oma ciento treinta tercero siete
Introducción El aire caliente no quema las manos, llena el cuello y la frente sí, pero ayuda a los ojos y a los recuerdos. Yo conozco sus diferentes variantes, y las he visto exhibidas incluso; soy amigo personal, soy ese atinado eslabón. 1 Por sus calles hoy que paseo, en ruedas o en zapatos tenis, que miro a su gente y los que la cruzan, a los que la dejan y a los que no la soportan; ahora que miro (como hiciera seguramente ella) un poco más su piso y nos sus siempre lindo-hermosos muros, sus cruceros y semáforos, sus acantilados y su patético oleaje; ahora que encuentro en el piso materialmente suerte, no puedo decir que la comprenda, pero sí que la comparta. La vista elevada y los ojos espías han cautivado siempre a los que como yo, pierden el tiempo en espera del próximo vuelo. Yo realmente busco que de pronto aparezca, admirar su belleza que no me gusta y sentir su cuerpo invisible. Yo soy ese tipo especial de delincuente al que no es necesario atrapar, al que se deja ser y se utiliza para reivindicar. De fama esporádica y espacial, soy el sueño alienable del sistema histórico y las religiones, me seduce el sabor nuevo más comercial o el olor de un callejón aledaño a esos tugurios apretados, infestados de más como yo. Somos esos a los que fascina y obsesiona el sexo oral, los que gritan a desconocidos y aseguran una elegibilidad correcta entrometida. Somos tantos los invulnerables, que ante el calor extendemos las manos y sonreímos… siempre sonreímos. Carecemos de respeto y de memoria tangible, estamos destinados a caminar o rodar, así, como hago ahora por sus calles de muros lindo-hermosos y su fama creciente. 2 Pero en el eco de su ruido natural, descubro la cura que espero, esa probabilidad, esa cantidad de sorpresas tardías. La huelo en cada mañana cercana al piso del tercer piso; y es una sorpresa también el tanto pensar, como ha venido a serlo la astucia y las fantasías con su rostro. He venido aquí a nada salvo a estar, a seguir estando y seguir sintiendo que todo va: que seguimos de la mano en este juego de nunca acabar, que no se ha él curado ni acepto estar enfermo yo mas, que la trampa es esa espera empujada por la creatividad, que afuera hay un mundo llamado real que afuera todavía está… que juntos estamos en el mismo sitio y claro, que lo mejor está por venir. 3 Sin embargo aprovecho la estancia y la euforia local: que de víctimas en el despertar de una filosofía madura y providencial, mientras que yo soy un niño que ha optado no beber. Ante este panorama de alcachofas y semillas es que me confieso sentado en la silla más alta. Me aprovecho y me dejo llevar, le soy infiel con calles y con esquinas, con el sol de la tarde y con el sudor de caminar, le soy infiel con este descansar y con esta tranquilidad. Me voy a viajar y a visitar, a reconocer esos recuerdos y actualizar miradas que me permitan seguir siendo este siempre niño capaz de recordar. Conclusión El aire es uno, es el del hogar que sale debajo de sus ojos y encima de sus labios, de su boca noches fatigantes; el aire sale disparado de entre nosotros cada noche, caliente; calentado cual estorbo que es necesario remover…
Juan Solo
Como llegué a dormir finalmente
Ellos cuatro
Maestra 1
Maestra 2
menu_inferior